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El Jardín Borda
El Jardín Borda, único jardín Novohispano del continente americano, es uno de los sitios con más encanto e historia que enorgullece al Centro Histórico de la ciudad de Cuernavaca. OrigenSu nombre se deriva de don José de la Borda, hijo de Pierre Laborde, oficial del ejército de Luis XIV y de Magdalena Sánchez, de origen español. Don José llegó de España al puerto de Veracruz el 13 de julio de 1716; tenía sólo 17 años. Inmediatamente se trasladó al antiguo Real de Minas de Taxco, donde su hermano mayor, Francisco, se dedicaba a la minería desde 1708. Esta actividad le dejó grandes utilidades a don José de la Borda quien era un hombre acaudalado que empleaba su riqueza para realizar obras de carácter religioso y social, como lo fue la Iglesia de Santa Prisca en Taxco, considerada joya de la arquitectura barroca del siglo XVIII. Alrededor de 1765, don José de la Borda adquirió el predio en el que actualmente se ubica el Jardín Borda, por la cantidad de dos mil pesos, con una extensión de aproximadamente 30,000m². En pocos meses, don Manuel de la Borda y Verdugo, presbítero e hijo de don José, consideró que el clima, la vegetación y la paz de este lugar le darían a su padre una mejor calidad de vida. Don José de la Borda padecía de un mal terrible propio de los mineros, la “ponzoña mercurial”. Sin embargo, sólo pudo disfrutar durante unos meses de este hermoso lugar y murió el 30 de mayo de 1778. Un literato de la época le preparó una presentación fúnebre y la tituló: “Al fénix de los mineros ricos de la América”. Don Manuel de la Borda heredó la propiedad y decidió transformarla en un jardín botánico. El estudio y divulgación de esta nueva ciencia estaba en boga y él era un estudioso de la misma. La colección botánica del Jardín Borda albergó por mucho tiempo una riqueza de especies nativas del territorio de la Nueva España. La conservación de plantas alimenticias, medicinales y de especies exóticas se adecuó al maravilloso clima de Cuernavaca. Más tarde, en el siglo XIX, llegaron nuevas plantas de otras tierras que también lograron aclimatarse. Con el paso del tiempo su exuberante vegetación le confirió la calidad de un edén. Don Manuel de la Borda encargó a José Manuel Arrieta, hijo del arquitecto que construyó la antigua Basílica de Guadalupe, las nuevas obras del Jardín Borda y éste fue inaugurado el 4 de noviembre de 1783. Arquitectura
Sus miradores “Chocolatero” al sur y “Cenador” al norte son también estilo mudéjar, desde ahí se podía apreciar la barranca de Apatlaco con su exuberante vegetación y la imponente Sierra del Chichinauhtzin. Dichos miradores se convirtieron en un elemento típico de algunas mansiones en Cuernavaca. En la parte más baja del jardín, donde se encuentra la Fuente Magna, podemos apreciar algunos elementos del barroco italiano del siglo XVIII. El “estanque grande”, actualmente Foro del Lago, es un escenario para presentaciones artísticas y un espacio de esparcimiento para los visitantes. Fue construido antaño como parte de un sofisticado sistema hidráulico basado en una técnica hispano-musulmana del siglo VIII. Dicho estanque se utilizaba como proveedor central de agua, la cual bajaba por gravedad mediante una red de tuberías de barro y canaletas hasta los aljibes que regaban los “parterres”, que conocemos como terrazas. Un lugar "de encanto y recreo"Los emperadores Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica fueron informados por un general de su escolta sobre la belleza y cercanía de Cuernavaca, para instalar ahí su Residencia Imperial de Verano. Llegaron el 3 de enero de 1866 y, después de hacer algunas reparaciones urgentes encomendadas al arquitecto Hoffman, vinieron frecuentemente a disfrutar de este paraíso durante su efímero reinado. El emperador Maximiliano, embelesado con este “lugar de encanto y recreo”, escribió una carta a su amiga la baronesa de Binzer, expresando lo siguiente: El jardín de viejo estilo está atravesado por magníficas enramadas oscuras cubiertas de rosas siempre en flor. Innumerables fuentes, bajo las espesas copas de los naranjos y de los mangos seculares, refrescan el ambiente. Sobre la terraza que corre a lo largo de nuestros cuartos y que cubre el mirador, están nuestras cómodas hamacas y mientras pintados pajarillos nos cantan canciones, nos mecemos en nuestros sueños. Aquí en Cuernavaca hacemos por primera vez una verdadera vida tropical... La significativa y larga historia del Jardín Borda, 225 años con sus avatares, nos hablan de un lugar que ha sobrevivido a funciones totalmente disímbolas: hospedería de peregrinos, casa-habitación, jardín botánico, posta de diligencias, residencia imperial de verano, hotel y restaurante, discoteca, oficinas públicas y, hoy por hoy, convertido en una isla verde de paz y un centro cultural en la tradicional ciudad de Cuernavaca. El Jardín Borda ha sido un espacio ideal para agasajar a visitantes distinguidos. Aquí disfrutaron o estuvieron de paso en diferentes momentos de su historia: el virrey de la Nueva España don Matías de Gálvez, Maximiliano y Carlota y Guillermo Prieto. Asimismo, los presidentes Sebastián Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz, Benito Juárez, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles y personajes como el general Genovevo de la O, el general Emiliano Zapata, Otilio Montaño, Francisco Leyva y el famoso muralista Diego Rivera. Don Guillermo Prieto narra en sus espléndidos artículos titulados “Un Paseo por Cuernavaca, 1845”, su fascinación por el Jardín Borda: ¡Cómo describir mis sensaciones, ni tomar el lente helado del botánico, para describir las variadas riquezas vegetales de este jardín...!el copudo arbusto del café, de fruto encendido y dulcísimo……el mango, cuya semilla como el pólipo efectúa la reproducción perfecta en cualquiera de sus partes…la alevosa hierba del chichicastle…
En 1951, Luis Cernuda, poeta español, visitó el Jardín Borda y escribió: Al cruzar el cancel, aun antes de cruzarlo, desde la entrada al patio, ya sientes ese brinco, ese trémolo de la sangre, que te advierte de una simpatía que nace. Otra vez un rincón… Sede del Instituto de Cultura de MorelosEl Centro Cultural Jardín Borda es actualmente sede del Instituto de Cultura de Morelos. Es visitado por escolares de todas las edades, por turistas y viajeros, nacionales y extranjeros. En sus amplias salas se realizan conferencias, reuniones, exposiciones pictóricas, escultóricas y fotográficas; en sus espléndidos espacios abiertos se ofrecen fiestas tradicionales, espectáculos de danza, teatro y poesía, conciertos y festivales. Es algarabía permanente para el gozo de todo aquel que lo visita. El Jardín Borda es un vergel y un mágico espacio envuelto en una misteriosa languidez. Su silencio nos ofrece un rincón alejado del bullicio de la ciudad. Su restauración y embellecimiento es una ardua tarea diaria, para otorgarle la existencia digna que tiene y merece. ¡Ayúdanos a conservarlo! |













La arquitectura de la casa y del jardín es austera y de elegante sencillez. Está constituida por varios estilos: versallesco, mudéjar y barroco italiano. El primero lo podemos observar en el escalonamiento del jardín imitando a los jardines franceses de la época. Algunas de sus fuentes nos recuerdan el estilo mudéjar. El elegante pórtico con su enrejado de hierro conocido como “califal cordobés”, corresponde al estilo árabe utilizado en jardines españoles durante los siglos VIII al X, como en los famosos jardines de la Alhambra, en Granada.





